Análisis de la línea gris

Actualmente nos encontramos en una situación en la cual la Línea Gris va rápidamente camino a suponer la mayor parte de los vertidos tecnológicos y no sólo eso, sino también de poseer la mayor tasa de generación dentro de los residuos sólidos urbanos. Esto ocurre debido a la combinación de varios factores variables, los cuales se pueden resumir en la adopción masiva de computadoras personales y de celulares y su prematuro descarte.

Existe una constante innovación y una increíble velocidad de obsolescencia de este tipo de equipos ante un mercado casi saturado. Las compañías intentan generarle a los consumidores nuevas insatisfacciones al ofrecer productos en constante innovación, de forma que se vean tentados a adquirir la última tecnología disponible en el mercado.

Es así que observamos el “boom” del consumo, los celulares, al igual que las computadoras se han vuelto bienes de consumo “de moda”. En poco tiempo han pasado de ser una herramienta de trabajo o elemento sobresaliente de la cotidianidad a convertirse en una necesidad social, necesidad de comunicación, intercambio de datos, recreación y más aún. Los bajos costos actuales para conseguir una computadora o un celular promovieron mayor accesibilidad y facilidad de adquisición, llegando a casi todos los niveles sociales. Hoy en día, no poseer un celular o una computadora limita las posibilidades personales en el mundo actual.

En estos días, una PC de última generación resulta obsoleta en dos años cuando mucho y esto no es exagerar. Según la Ley de Moore (*), el número de transistores existentes en los chips se duplica cada dos años permitiendo multiplicar la capacidad de procesamiento de los ordenadores. Los avances tecnológicos y los cambios constantes de tipos de tecnología son la principal razón para que esto suceda.

Por otro lado, se puede advertir, por decirlo de alguna manera, una “competencia” software vs. hardware. Los fabricantes de software generan programas y plataformas que necesitan mayor cantidad y nuevos recursos, produciendo la necesidad de recambio y fabricación de nuevo hardware que satisfaga estas necesidades y salga al mercado.

Además, existen políticas empresariales de altas tasas de recambio de material de oficina, las cuales son grandes productoras de este tipo de residuos, pero en general estas son las únicas que poseen programas o convenios de reciclaje.

Otro punto interesante es la baja tasa de transferencia tecnológica existente desde los sectores altos de la sociedad hacia los de menores recursos. Si bien las computadoras dejan de ser de última generación en pocos meses, esto no las convierte en herramientas inútiles debido a que pueden ser aprovechadas para procesos simples: utilizar procesadores de textos, planillas de cálculo, administración de datos, navegación por internet, etc., y podrían ser destinadas a  escuelas, bibliotecas, casas particulares y de esta forma, aumentar la tecnologización de la sociedad.

Las computadoras personales de los usuarios podrían ser actualizadas en cortos periodos de tiempo para que estas no queden retrasadas, sin embargo, el usuario "clásico" no está habituado a desarmar la máquina y lograr que esta vuelva a funcionar con normalidad. Es así que la opción más cómoda y por la que suele optar una gran mayoría es deshacerse de ella.

Estos procesos han llevado a que los residuos informáticos y de comunicación móvil sean los de mayor crecimiento en el mundo sin que se sepa que hacer con ellos. La complejidad de sus componentes y la peligrosidad que demuestra su incorrecta disposición ha llevado a numerosas organizaciones ambientalistas, científicos y miembros de la sociedad civil a reclamar a las autoridades un sistema de gestión seguro y eficiente para este tipo de residuos.

Por este motivo, en Scrap y Rezagos S.R.L. nos parece importante generar un modelo de gestión que se adapte de forma exitosa a nuestra comunidad, desarrollando un sistema endógeno, de tal forma que responda a las necesidades y capacidades locales.

(*) Ley de Moore

La Ley de Moore no es una ley en el sentido científico, sino más bien una observación que ha sentado las bases de grandes saltos de progreso. Se trata de una ley empírica formulada por Gordon E. Moore el 19 de abril de 1965 y su cumplimiento se ha podido constatar hasta el presente.

La consecuencia directa de la Ley de Moore es que los precios bajan al mismo tiempo que las prestaciones suben: la computadora que actualmente tiene un costo de 3 mil dólares valdrá la mitad al año siguiente y estará obsoleta en dos años.